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  • Diario Digital | domingo, 26 de mayo de 2024
  • Actualizado 08:16

CÍRCULO CULTURAL BEZMILIANA

Adrián Cortés Cazorla con el relato “La Libertad” ganador de la octava edición correspondiente al mes de mayo del concurso de Microrrelatos de Círculo Cultural Bezmiliana.

Ya tenemos los ganadores de este mes de mayo y subiendo el listón en cada edición mensual. Las ganas e imaginación de los escritores noveles ganan sobre la frase y las tres palabras obligatorias de cada edición del concurso,  que no las ponen nada fácil.

Finalista fue “La sangre” de Beatriz Cerón

gaviota moteada
gaviota moteada
Adrián Cortés Cazorla con el relato “La Libertad” ganador de la octava edición correspondiente al mes de mayo del concurso de Microrrelatos de Círculo Cultural Bezmiliana.

Son dos relatos intimistas que describen en 150 palabras  y unida a las palabras púlpito, cuadrado y jirafa la frase arriba el timón, situaciones llenas de nostalgia por la felicidad  e ironía de la vida. Les dejamos los relatos ganadores para que disfruten con sus lecturas.

Este  concurso cultural tiene una duración de un año, de octubre de 2014 al septiembre de 2015, de entre los doce relatos ganadores saldrá el ganador definitivo. Anímate a participar, el plazo está abierto hasta el último día del mes de junio.  Para más información: aquí


Relato Ganador

LA LIBERTAD de Adrián Cortés Cazorla

Aquel pájaro con una mirada penetrante, un cuerpo de color blanco intenso como la nieve y con manchas similares a las de una jirafa en las alas, surcaba el cielo del Rincón de la Victoria de arriba a abajo, rozando las nubes, tocando la superficie del mar con sus pequeñas patas mientras sentía el aire, el agua, la luz del sol, el frescor. Sentir eso es tener el cuadrado perfecto para la felicidad y la libertad.-Dijo aquel joven en el púlpito. Finalmente terminó su discurso con un grito de ánimo, el cual decía: ¡Y es por eso el cual tienen que ser libres y felices, arriba el timón!


LA SANGRE finalista Beatriz Cerón 

-¡Arriba el timón, marineros, no seáis gandules, que no distinguís una sardina de un boquerón!

El borracho que acababa de entrar en la Parroquia de Nuestra Señora de la Victoria alargó su cuello de jirafa mientras alzaba el cartón de vino y retumbaban sus palabras en la iglesia. Mientras los feligreses lo miraban atónitos dando la espalda al cura que desde el púlpito alzaba el cáliz con la sangre de Cristo en ese mismo instante. Aquel pobre hombre no vio el banco de madera y volvió a tropezar una vez más en su vida, al caer derramó el tinto que se mezcló con su propia sangre en el suelo formando un cuadrado perfecto. A lo lejos la Virgen del Carmen lloraba de nuevo por uno de sus hijos.