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  • Diario Digital | domingo, 26 de mayo de 2024
  • Actualizado 08:16

TRABAS A LA INTEGRACION Y FALTA DE ETICA

Denuncian al CEIP Manuel Laza Palacio por supuesto abandono de un menor

Mi madre es española, mi madre es española”. Son las únicas palabras que el pequeño niño egipcio de 10 años, de iniciales Y.K., repetía cuando sus padres le recogieron en medio de la terminal del aeropuerto de Málaga. El niño tenía que haber embarcado con el resto de sus compañeros de clase del CEIP Manuel Laza Palacio el pasado 9 de junio en un viaje cultural a Warrington (Reino Unido). Sin embargo, apenas unos minutos antes de hacerlo, una profesora telefoneó a la madre indicando que no era posible proceder a su embarque debido a un problema con la documentación del viaje, pidiéndoles que fueran a recogerle.

Colegio Laza Palacio
Foto: Arrinconados
Denuncian al CEIP Manuel Laza Palacio por supuesto abandono de un menor

Cuando llegaron, según cuenta la madre, “el niño estaba en shock, completamente solo, sin que nadie se hubiera quedado a su cargo a pesar de que sólo tiene 10 años”. Además, tal y como explica, “ni siquiera había salido todavía el avión”. Este es el motivo por el que el CEIP Manuel Laza Palacio ha sido denunciando ante la Guardia Civil. “Lo único que queremos es que no le vuelva a suceder a ningún niño”, explica su madre.

El periódico local Arrinconados escribe que se ha puesto en contacto en varias ocasiones con la directora del colegio público, pero ésta siempre ha rechazado hacer cualquier tipo de declaración. En su lugar y tras contactar, comenta, con la Delegación Territorial de Educación de Málaga, que no tenía constancia ni del incidente y menos aún de la denuncia en curso, fuentes de la Junta de Andalucía indican que “dicho alumno fue puesto a cargo de personal del aeropuerto tras avisar a la familia”, subrayando que “en ningún momento estuvo solo, siendo además la llegada de la familia a las instalaciones del aeropuerto casi simultánea a la partida de la expedición”.

Unos hechos que chocan frontalmente con los denunciados ante la Guardia Civil por parte de los padres, que cuentan que “desde entonces el niño no duerme bien y pregunta constantemente si es un inmigrante ilegal porque la profesora le dijo al resto de alumnos que no tenía papeles”. Asimismo, la madre asegura que en una reunión posterior en el colegio, “aunque nos llegaron a llamar desagradecidos, sí que admitieron que habían dejado solo a mi hijo en el aeropuerto”, añadiendo que “intentaron forzar a mi hijo para que dijera que no había sido abandonado”.

 

Documentación en regla

Y.K. es fruto de una relación anterior de su padre, de nacionalidad egipcia, que posteriormente se casó con una española –actual tutora del niño- con la que tiene un segundo hijo. Residentes en Rincón de la Victoria desde hace más de un año, el pequeño de 10 años cuenta con pasaporte egipcio, así como un carné de Régimen Comunitario, válido hasta 2019, que le permite la libre circulación por la Unión Europea.

A esta documentación para el viaje a Warrington le acompañaba la correspondiente autorización de los padres sellada por la Guardia Civil, así como la tarjeta sanitaria europea, es decir, la misma documentación que sus compañeros españoles, tal y como este medio confirmó con otro de los padres.

Sin embargo y dado que la opacidad sobre este asunto por parte del CEIP Manuel Laza Palacio es absoluta, fuentes de la Delegación Territorial de Educación afirman que, “tras haberse puesto en contacto la dirección”, Y.K. “no disponía de la documentación necesaria para realizar un viaje internacional, a pesar que desde la dirección del centro se había advertido reiteradamente a la familia de la necesidad de tramitar dicha documentación”.

En opinión de la madre del pequeño egipcio, “se ha producido algún tipo de negligencia porque mi hijo tenía todos los papeles en regla”, sugiriendo que fue el centro docente quien no cumplió algún trámite burocrático. En este sentido, desde la Junta de Andalucía indican que “la normativa que rige las actividades escolares complementarias, tales como viajes de estudios y visitas educativas, es a todos los efectos la misma que regula las que se realizan en el interior del recinto del centro educativo, con independencia de que se realicen dentro o fuera del territorio nacional”.

Consultado el Servicio de Inmigración y Visados de Reino Unido, éste indicó a Arrinconados que Y.K. no precisaba de más documentación que la que sus padres aseguran que portaba, mientras que el centro sí debía contar con una Lista de Pasajeros, expedida y aprobada por el Ministerio de Asuntos Exteriores del país de partida. Es en esta documentación en la que los padres de Y.K. no saben si su hijo estaba incluido porque, a pesar de haber solicitado información, desde el centro no se ha aportado documento alguno.

“Ni siquiera nos han dado una factura de los 600 euros que costaba el viaje y, claro está, todavía no nos los han reembolsado, o al menos parte de ello, dado que no se ha realizado el viaje y había un seguro de cancelación de viaje”, explica la madre.

Trabas a la integración y falta de ética

El relato de la madre del pequeño, que finalmente ha sido matriculado en otro centro escolar para este año, revela una serie de actuaciones durante el pasado curso que han dificultado la integración de su hijo. Entre ellas,“colocarle enfrente de un niño marroquí delante de toda la clase y decirles que hablen en árabe o situarle en el centro de la clase de Religión y mandarle que se ponga a rezar a Alá”.

A estos episodios y a pesar de que finalmente Y.K. ha aprobado todas las asignaturas sin problema, se suma que, en palabras de su madre, “un día su profesora nos llamó y nos dijo que como no hablaba bien español sería bueno que recibiera clases particulares y ella misma se ofreció cobrándonos 20 euros a la hora”.

Los padres aceptaron y, poco más tarde, “esta misma profesora quiso ampliar las clases también a las matemáticas, pero nos enteramos que cuando iba a su casa, la mitad del tiempo le dejaba solo con ejercicios y decidimos suspender las clases”.

La madre advierte que seguirá con la denuncia hasta las últimas consecuencias. Según afirma, “queremos que le pidan perdón públicamente a mi hijo y que se haga justicia, porque no entendemos que un colegio público funcione de esta manera”.