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  • Diario Digital | sábado, 13 de julio de 2024
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Mª JESÚS MEDINA CON LUNÁTICOS Y JOSÉ HERMINIO GARCÍA ZEBALLOS CON YACIMIENTOS FUERON LOS FINALISTAS DEL CERTAMEN CULTURAL

Pilar Lafuente González con Retrato en 150 palabras, ganadora del I Concurso de Microrrelatos 2014-2015

Pilar Lafuente, de Málaga, obtuvo el primer premio de esta edición con Retrato en 150 palabras, dotado con 300 euros y la publicación de la obra junto con el resto de narraciones ganadoras, que estará ilustrado por pintores de la localidad.

Desde este medio damos la enhorabuena a ganadores de esta primera edición. Que disfruten con su lectura.

150 palabras
150 palabras
Pilar Lafuente González con Retrato en 150 palabras, ganadora del I Concurso de Microrrelatos 2014-2015

El Círculo Cultural Bezmiliana cierra así la primera edición de este concurso anual en el que han participado alrededor de 100 escritores noveles de distintas localidades malagueñas, así como de diferentes provincias y países latinoamericanos. El fallo del jurado se realizó el pasado mes de octubre y estuvo formado por  Manuel Alcántara, poeta, escritor y periodista que actuó como presidente del jurado;  José Antonio Mesa Toré, poeta y director del Centro Cultural Generación del 27 y Miguel Torres de Uralde, novelista, filólogo y premio Vargas Llosa. Juan José García Montesinos, vicepresidente del Círculo Bezmiliana  ejerció  como secretario del jurado. Relatos presentados se han distinguido por la gran creatividad, imaginación y calidad certificando de esta manera que la afición por la escritura sigue aún muy viva.


GANADOR DEL CONCURSO  MICRORRELATOS 2014-2015

Retrato en 150 palabras. Pilar Lafuente González

Le faltaba un puñado de sal. Como a su vida, sosa, anodina, renqueante. Hasta su atuendo le resultaba aburrido.

Dejó la cuchara con que había probado la paella que cocinaba, tomó una cerveza del frigorífico y salió a la terraza de su pequeña vivienda, colgada sobre la ladera que descendía del monte a la costa.

Al fondo, el mar. Cruel unas veces, amable otras.

En medio, el pueblo de La Cala, con sus rincones hermosos y su densidad excesiva.

Y arriba, ella, la profesora que soñó hacer grandes cosas y solo era una rémora para sí misma. No sabía en qué momento había comenzado a echar el freno a su vida, a perder pulso y pasión por lo que hacía. A dejarse comer terreno.

Regresó a la cocina, hizo bailotear generosamente el salero sobre el guiso, juró renovar fuerzas, prometió y lloró. Y se sentó a esperar el próximo fracaso…

FINALISTA

Lunáticos. María Jesús Medina

En una vieja caravana de circo, la imagen de una mujer entrada en carnes figuraba encima del rótulo: “La Mujer Verde”. Al lado, otra imagen de un hombre con bombín y un generoso bigote anunciaba al “Hombre de Acero”.

—Será un bombazo. —Dijo la mujer—. Con nuestro regreso el público volverá al circo.

—No creas. —Contestó el hombre—. El circo, tal y como lo conocíamos está muerto. Nadie creerá que tu piel es verde y mucho menos que naciste de un huevo, como nadie creerá que mis implantes de piel son de acero, reales…

—Entonces…Tendremos que regresar.

—Me gustaba este planeta…

Las calendas del mes coincidieron con una gran luna blanca y mágica en el horizonte; en poco tiempo alcanzó su cenit. La caravana, estacionada junto a otras en Huerta Julián, salió despacio de su aparcamiento, buscó un lugar apartado y desapareció entre haces plateados de luz.

 2º FINALISTA

Yacimientos. Juan Herminio García-Zeballos

Quería  avanzar con mi tesis y para ello era necesario realizar estudios de campo.

Cinco horas de tren hacia el sur y luego me dirigí caminando al yacimiento de Torre de Benagalbón. Antes de llegar, me detuve bajo una morera a la vera del camino ya que el calor del verano se hacía sentir. Su sombra era refrescante pero la orden del alguacil del lugar fue clara: no podía permanecer allí, pues en una curva cerrada de la carretera como en la que me encontraba, era peligroso que hubiese peatones.

Llegué al sitio y al atardecer comencé a excavar, pronto descubrí restos de una ajofaina romana. Después no sé qué pasó, sólo recuerdo un ruido ensordecedor y el desmoronamiento entero de una pared.  Ahora, desde donde estoy, me pregunto si dentro de varios siglos alguien encontrará  mis herramientas y las considerará, tal como yo lo hacía, un hallazgo arqueológico.