04:17h. Sábado, 20 de Abril de 2019

Reflexiones navideñas. Feliz 2017

Qué bello es vivir
Qué bello es vivir

Uno de los primeros pensamientos que le vienen a uno a la cabeza cuando llegan las navidades es la velocidad con la que se ha ido todo un año y te hace tomar conciencia de lo efímero de la vida, la relatividad de las cosas y que el control es una ilusión. 

Sin que nada pudiéramos hacer, vimos el naufragio de inmigrantes en el Mediterráneo; la crisis humanitaria de Siria y la tensión política entre Rusia y Estados Unidos; los terremotos de Ecuador, Italia, Taiwán, Indonesia y Japón; los atentados islámicos de Irak, Francia, Bruselas, Alemania, Estados Unidos, Turquía, entre otros; en Europa anunciaron el final de la Unión Europea (otra vez después del “problema griego”) con el Brexit inglés; las bolsas cayeron y luego se recuperaron a tenor del “monopoly” que son los mercados que rigen nuestra economía. Desde Europa y desde el Gobierno en funciones nos anunciaron el fin de la España conocida, pero que a día de hoy todo sigue igual (de mal): los autónomos siguen asfixiados sin apenas derechos, la deuda del estado sigue a niveles astronómicos, la hucha de las pensiones moribunda y una subida de impuestos, del valor catastral de las viviendas y de la luz que empobrecerá a los españoles todavía más en 2017.  Además, algunos informes económicos de la ONU anuncian ya lo que llaman “La tercera ola de la recesión”, por el aumento de la deuda de muchos países que se hará impagable en los próximos años, especialmente en las economías emergentes y que lastrará el crecimiento económico de los próximos años.

Hemos asistido a la práctica desaparición de la clase media española y a la aparición de clases de pobres debido a la falta de trabajo, el agotamiento de los fondos públicos y la incapacidad de las administraciones y la cada vez mayor dependencia de éstas de la caridad y de las asociaciones y organizaciones sin ánimo de lucro para atajar el problema del acceso a alimentos de primera necesidad e incluso de luz eléctrica.

Pero existen los otros pobres, los que no lo dicen por vergüenza (que es lo que se llama pobreza vergonzante), los que no llegan a fin de mes ni a pagar el recibo de la luz, la hipoteca o el alquiler a pesar de tener un trabajo (por cuenta ajena o por cuenta propia) y que son el fruto de la crisis económica, que viven en una situación de resignación eterna, con el pensamiento de que vendrán mejores tiempos, que no tienen aspecto de indigentes porque visten y se relacionan con normalidad, que recurren solo a familiares o a los más íntimos en busca de socorro. Si, según el INE, casi el 30% de los españoles está en riesgo de pobreza y exclusión social con los varemos de la administración, ¿De qué porcentaje de pobres vergonzantes estamos hablando? Son invisibles pero están ahí. Es un círculo vicioso del que es difícil salir sin una Ley de Segundas Oportunidades y cuando ya afecta a la formación y a la educación, y que así lo decía la propia Junta de Andalucía, que ligaba los malos resultados del informe PISA, que situaban a la Comunidad Autónoma andaluza a la cola de España, con centros correspondientes a los índices socio-económicos y culturales más bajos.

En Rincón de la Victoria, un municipio con la renta bruta per cápita más alta de la provincia de Málaga (por delante de la capital y por delante de Marbella) y con un nivel de pobreza enquistada tal que organizaciones como Rincón Contigo, Cáritas La Cala, Cáritas Benagalbón, Cruz Roja, Asociación Benéfico Social Rincón del Moral y Parque Victoria Church no dan abasto,  la situación no mejorará en el corto-medio plazo por los siguientes factores: la excesiva dependencia de Málaga capital como fuente de empleos, la incapacidad de la administración municipal de generar fuentes de riqueza, la falta de programas de apoyo a la empresa y de formación adecuada al mercado laboral existente, la inexistencia de proyecto de futuro para el municipio por parte del Equipo de Gobierno, la alta deuda pública del Consistorio, el excesivo apoyo a un empleo público temporal y precario con cargo a los presupuestos, y por supuesto la falta de consenso político minado por el revanchismo y la escasez de ideas.

Que bello es vivir 1

En cualquier caso, a pesar de que estamos dejando a nuestros hijos cada vez un país más pobre, con menos valores y menos derechos, el ser humano continúa adelante y es el momento de afrontar un 2017 diferente, aunque yo no diría que de manera optimista (por aquello de que el pesimista es un optimista bien informado), sino con realismo, entendiendo que la vida es cruel, con ganas de hacer algo de forma diferente, con pequeñas metas alcanzables para tampoco dejarse llevar totalmente por los acontecimientos, reconociendo aquello que no se controla y tratarlo adecuadamente, porque para el hombre no hay nada peor que la incertidumbre y el miedo a las instituciones que de algún modo se espera de ellas, por lo menos, que no nos coloquen en situaciones de indefensión (ya que no nos van a ayudar porque carecen de sentido de servicio público); y en ese camino hacia las pequeñas metas, debemos buscar pequeños apoyos y no tratar de emprender solos el reto del 2017 que tenemos por delante. En la frase de Luis Rojas Marcos “Las personas que comparten y expresan sus sentimientos se adaptan mejor a los cambios”, se resume este principio, especialmente para aquellos que se sienten maltratados por la vida o están pasando por malos momentos.

Mi consejo para este año nuevo: compartir, dejarse ayudar, leer más el periódico y ver menos la televisión.