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  • Diario Digital | sábado, 31 de octubre de 2020
  • Actualizado 01:20

Fracaso de los gestores municipales

A la policía local le ha tocado un “papelón” que tenían que cumplir porque es su trabajo y su obligación, y porque tienen un jefe por encima que les ha ordenado estar allí, al igual que hoy, les ha ordenado retirarse. Ellos, sus superiores políticos, son los verdaderos responsables de haber llegado a esta situación.

 

Policía y Guardia Civil hablan con los vecinos ante la presencia de los medios de comunicación
Policía y Guardia Civil hablan con los vecinos ante la presencia de los medios de comunicación
Fracaso de los gestores municipales

Cuando unos agentes de la policía, que son vecinos de Rincón de la Victoria, se tienen que emplear contra sus convecinos que luchan contra una injusticia y se manifiestan pacíficamente para visibilizar un atropello, dentro de los derechos de manifestación que les otorga la Constitución Española, es muy triste y es un fracaso de gestión del equipo de gobierno, en general, y del alcalde, Francisco Salado, en particular.

Que los árboles no te impidan ver el bosque.

El debate no debe quedarse ahora en la actuación policial o en la reacción de los vecinos, sino en cómo se ha llegado a esa situación.

Manifestarte no suele ser una actuación arbitraria y espontánea, sino algo pensado, hablado y meditado, y que suele producirse cuando el diálogo o no se ha producido o ha fracasado. En cualquiera de los dos casos, es un fracaso de gestión del responsable político que ha sido llamado a dirigir el municipio. Además, como en este caso, cuando ni siquiera ha existido el diálogo con los vecinos afectados por una decisión arbitraria e injustificada, la indignación está servida.

Ante la petición de los vecinos al alcalde de paralizar la tala de los árboles y sentarse a hablar, la respuesta ha sido el silencio. Ni siquiera la mediación de otros partidos políticos con representación en el ayuntamiento ha servido de nada, y es que cuando un gobernante dice actuar por el bien del pueblo pero no dialoga con éste tiene un nombre archiconocido: despotismo. Para la historia ha quedado aquel famoso lema del despotismo ilustrado del siglo XVIII: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. 

Insisto, volviendo al principio, que uno no puede quedarse en el debate de la actuación policial con los vecinos que se han manifestado porque sería quedarnos en lo superficial y en el detalle, sin ver la situación en su conjunto: la tala de árboles; el atropello medioambiental que se está llevando a cabo; un pliego técnico que no justifica arrancar y talar árboles, y sustituirlos, presuntamente, por palmeras ornamentales; y una imposición del callar y obedecer.

Palabras vacías

Para concluir, tras lo acontecido estos días en La Cala del Moral, no puedo resistirme a transcribir las palabras del propio alcalde, Francisco Salado, presentado las actividades gratuitas del Programa Anual de Educación Ambiental del pasado mes de julio en las que el regidor destacaba la importancia del programa “para sensibilizar a la población en el cuidado del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, además de mejorar el medio ambiente urbano de nuestro municipio”.

¿Dónde está la lucha contra el cambio climático y la mejora del medio ambiente en la actuación que se está llevando a cabo en La Cala del Moral?