08:56h. Jueves, 14 de Diciembre de 2017

PATRIMONIO

La imagen de Rincón de la Victoria en horas bajas

La Casa Fuerte Bezmiliana, emblema de Rincón de la Victoria, presenta un aspecto deplorable tanto por desperfectos como por pintadas.

Deterioro de la fachada de la Casa Fuerte Bezmiliana
Deterioro de la fachada de la Casa Fuerte Bezmiliana

No sólo es el símbolo que acompaña cualquier cartel o photocall del Ayuntamiento. También es una de las pocas salas de exposiciones que tiene el municipio. Es además parte del patrimonio cultural e histórico del municipio. 

Por eso, resulta extraño que se mantenga este edificio y su entorno en la situación en la que se encuentra con pintadas, deterioro del enfoscado y de la fachada, papelera arrancada, un poste sin cámara y un tejado que no es visitable por ser inseguro.

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Igual que pasara con la Cueva de la Victoria, de seguro nos vamos a encontrar aquí con un "tira y afloja" de competencias.

 


La Casa Fuerte Bezmiliana, emblema de Rincón de la Victoria, presenta un aspecto deplorable tanto por desperfectos como por pintadas, un año después de la celebración institucional de su 250 aniversario.

No sólo es el símbolo que acompaña cualquier cartel o photocall del Ayuntamiento. También es una de las pocas salas de exposiciones que tiene el municipio. Es además el principal patrimonio cultural e histórico de Rincón de la Victoria, junto con la Cueva del Tesoro.

La Casa Fuerte Bezmiliana fue mandada construir en el año 1766 durante el reinado de Carlos III (la puerta principal está coronada con el escudo de armas del Regente) como defensa militar sobre una anterior existente del siglo XVI y de la que también formaban parte la Torre de El Cantal y la Torre de Benagalbón, con el objetivo de rechazar la piratería marítima y terrestre que acechaba la zona en la época.

Álvaro Mendiola fue el arquitecto encargado de su restauración en 1984, llevándose a cabo las obras durante los años 90. Mendiola comentaba durante los actos conmemoración de la construcción de la Casa Fuerte que “no existe ninguno similar a éste, único en cuanto a su forma y tamaño en el litoral”.

Esta edificación no sólo es singular porque haya llegado a nuestros días como un tesoro cultural, lo es también porque el conjunto arquitectónico alberga un tipo de construcción característica árabe: un típico pozo cubierto en el exterior llamado alcuílla o alcubilla (del árabe al qubba= la cúpula).

Por todo ello, resulta extraño que se mantenga este edificio y su entorno en la situación en la que se encuentra con pintadas, deterioro del enfoscado y de la fachada, papelera arrancada, un poste sin cámara y un tejado que no es visitable por ser inseguro, amén de los riesgos a los que este tesoro está expuesto sin vigilancia y sin un mantenimiento específico.

Precisamente, un año atrás, siendo Encarnación Anaya, siendo alcaldesa del municipio manifestaba, durante la celebración del 250 aniversario de su construcción, su satisfacción “por la importancia y labor de conservación de un monumento histórico de estas características declarado Patrimonio Histórico Español que se ha convertido, tras la remodelación, en uno de los espacios culturales y de exposición más destacado de la provincia”.