18:54h. Jueves, 21 de Febrero de 2019

El escalofriante caso de los cuadros cambiantes

Cuadro Milenio
Cuadro Milenio

El patrimonio cultural de Rincón de la Victoria no sólo está disperso si no que no se sabe dónde está. El 11 de marzo de este año (ya ha llovido desde entonces) la concejala portavoz de Ciudadanos de Rincón, Elena Aguilar, preguntó a la concejala de Cultura, Alina Caravaca (IU), dónde estaban las más de 300 obras pertenecientes al patrimonio del Ayuntamiento y que todas suman un importante valor económico.

Esta cantidad de obras, entre esculturas, cuadros y fotografías, son fruto de los convenios que el Consistorio firma con los artistas que exponen tanto en la Casa Fuerte Bezmiliana como en la sala Mare Nostrum. Así se ha alcanzado a la cantidad de más de 300 obras que la concejalía de Cultura ha sido incapaz de alojar adecuadamente, porque como comentaba la técnico responsable, “no existe sitio fijo para el depósito de las obras”.

Salvada la baja laboral de larga duración de la técnico a cargo, que sirvió de excusa a la concejalía de Cultura en su momento, finalmente Brañas tuvo su lista del patrimonio en la que “algunas esculturas y pinturas no pone el sitio de ubicación” y cuyo valor total supera los 13.000 euros, como explicó la concejala de Ciudadanos en el pasado pleno ordinario de 27 de julio.

La lista en cuestión remitida tal cual, o bien denota desidia o incompetencia en el cargo. Si nos quedamos tan sólo en dejadez, denotaría cierta falta de respeto a otra concejala mandándole cualquier cosa. Si el caso hubiera sido que lo ha mandado sin revisar, estaríamos hablando de incompetencia. ¿”Un bodegón por valor de 900 euros en despacho de PSIRV”, cuando ya no existe PSIRV?  

Lo más misterioso, como si de una película de terror psicológico se tratara, es que “los cuadros se van cambiando”, vamos, que un cuadro un día está en un sitio, y otro día está en otro sitio. Y lo más paradójico es que ha sido por “consejo de la técnico”, que ha estado de baja de larga duración. Luego, ¿quién cambiaba los cuadros? ¿O eran las habitaciones las que cambiaban? ¿Es todo esto un caso para Iker Jiménez y Cuarto Milenio? ¿Dónde está el despacho del PSIRV? ¿Existe en el Ayuntamiento una quinta dimensión? “Es un documento vivo”, comentó la concejala de Cultura. ¿Está acaso la lista poseída? ¿Un nuevo caso para el padre Karras?

Sería algo meramente anecdótico, incluso cómico, visto de esta manera si no fuera por saber en manos de quién estamos dejando temas tan importantes para el municipio como son los recursos que han de servir para crear cohesión entre los vecinos de Rincón de la Victoria, los antiguos y los nuevos, los de arriba y los de abajo, los jóvenes y los mayores, los ricos y los pobres; y que hasta ahora funciona a golpe de improvisación.