14:02h. Viernes, 26 de Abril de 2019

De la Ciudad 10 a la ciudad 50.000 (II parte)

Ciudad Fantasía
Ciudad Fantasía

Si el anterior equipo de gobierno tuvo en mente el desarrollo de una ciudad 10 que se quedó en agua de borrajas, el equipo de gobierno cuatripartito, con más de un año de singladura acaba de inventarse su ciudad 50.000, prometiendo un hospital, una comisaría de Policía Nacional, una escuela de idiomas y una escuela de música, sin perjuicio de los eternamente cacareados mercado de abastos, teatro y recuperación de la villa romana.

La falta de terreno urbano disponible para equipamiento, la elevada deuda y la crisis inmobiliaria dieron al traste con los intentos de modernización del Partido Popular de Rincón de la Victoria, amén de la excesiva politización de las excusas y un cierto espíritu victimista. Siempre era culpa de otras administraciones.

Como aprender de los errores de otros no va con el cuatripartito, el equipo de gobierno se deja llevar por las promesas fáciles y anuncian a través de una campaña publicitaria que durará seis meses, que de alcanzar los 50.000 habitantes censados se podrá construir hasta un hospital, como servidor comentaba en la anterior columna (“se buscan 50.001 followers”).

¿Dónde radica el problema de estas dudosas promesas? La duda se plantea no sólo en la financiación, que ya de por sí parece complicada si recordamos los casos de la piscina cubierta y el paseo marítimo de Torre de Benagalbón, o que la competencia y la decisión final es de otras administraciones, sino también el dónde se van a construir teniendo en cuenta que el municipio rinconero no dispone en la actualidad de terreno público para equipamiento, al menos con una superficie y una idoneidad suficientes.

La soluciones alternativas a la falta de suelo para poder construir la ciudad 50.000 que está prometiendo el cuatripartito pasan por costosas expropiaciones de terreno, el desarrollo de un nuevo plan parcial urbanístico en la zona de Los Rubios o bien llegar a acuerdo con promotores privados para la cesión de gran parte de su terreno para equipamiento.

Con este escenario, la ciudad 50.000 del cuatripartito se antoja una quimera, un anuncio de postín, el gancho de vendedor de multipropiedad, para un fin que no es otro que aumentar el censo para conseguir una mayor tajada del pastel de los impuestos y que comienza a dejar la credibilidad de este ejecutivo en horas bajas, y eso que todavía quedan más de dos años de legislatura municipal, con un cambio de alcalde de por medio, para rizar el rizo.

Cuando acaben los seis meses de campaña, en caso de no conseguir los 50.001 empadronados, tendrán a quien echarle la culpa por no tener el hospital o la escuela de idiomas: ¡al vecino que no se empadronó!