18:42h. Jueves, 21 de Febrero de 2019

El enésimo articulo sobre el 20D

beso Breznev Honecker
beso Breznev Honecker

Pues si, éste es el enésimo articulo sobre la situación post 20-D, esa situación post-apocalíptica donde perdieron todos (y especialmente IU-UP, partido que perdió mas escaños que votos, paradoja de este asqueroso sistema electoral, que prima mas la procedencia del voto que la voluntad popular), perdieron incluso los que antes de ese día, casi no tenían nada. 

20-D suena casi al Día D, el día donde desembarcaron los autoproclamados "nueva política" en ese corral de comedias, donde casi desde el primer día, los ufanos nuevos políticos hicieron una comparación muy interesante: el gallinero.

Si, banalizaron una posición dentro del hemiciclo llamándola despectivamente "el gallinero". Pero es que es lo que es a día de hoy el congreso, un gallinero con la raposa* dentro, lleno de plumas (y no lo digo por el beso, aunque hablaré de eso), polvo (y tampoco lo digo ni por Albert Rivera ni por los dos jóvenes diputados y su idilio, no es mi culpa que sea una palabra versátil) y ruido. Sí, lo del ruido es literal.

Qué pocas formas tienen estos políticos, antiguos y nuevos, qué lamentable resulta ver a los representantes del pueblo interrumpiéndose, tuteándose o llamándose por el nombre de pila, abucheando constantemente y con sectarismo, pues no abuchean lo que se dice, lo hacen a la persona y en función de los acuerdos que tienen sus superiores.

Parafraseando a Anguita, que es algo que me gusta hacer con frecuencia: Un político es un servidor publico, no la chica de alterne del pueblo. Y añado que al menos ésta lo hace para ganarse humildemente la vida, pero hacerlo por unos puñeteros minutos de gloria, es, como dije antes, repugnante.

No lo digo por el "beso", que por antecedentes con más profundidad no será, y si no mira Honecker y Breznev, cuya imagen ilustra esta columna, lo digo por lo lamentable que resulta que una persona a la que millones de personas han confiado la esperanza de un cambio, abra el discurso de un debate de investidura y pierda los valiosos minutos que tiene en prime-time hablando de amores de pasillo en vez de gastarlos clamando contra la injusticia y el opresor, contra el repugnante sistema que los que piden cambio han jurado tumbar.

 Y qué triste que el representante de la nueva política, del color contrario al anterior, se venda desde el minuto dos (por que es lo que tardo en anunciarlo tras conocerse los resultados del día D) a una fuerza política de la vieja política, y al ser desplantado, se venda a la segunda fuerza política (de la vieja también).

No es ni vieja política, ni nueva. Es la distracción, el convertir la política en un espectáculo de masas, que seguir entretenido desde el televisor (porque al menos, aunque indignante, es divertido: el gallinero es el nuevo Gran Hermano).

Señores, sean serios. Hay gente ahí fuera que lo esta pasando mal.

Cristóbal Becerra

 

PD: Por cierto, rompo una lanza por Alberto Garzón. Aunque diverjamos en estrategias sobre converger, sus discursos han sido con mucho, los más coherentes, con un contenido más de clase, más serios y sobre todo, los que denotan mayor preocupación sobre la emergencia económica, social y democrática que vive este país. Bravo, has dado la talla.

*Raposa es como se le dice al zorro (vulpes vulpes) en el norte.