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  • Diario Digital | miércoles, 13 de noviembre de 2019
  • Actualizado 15:29

BIENESTAR SOCIAL

Cuidadoras de Rincón de la Victoria piden un sueldo y jornada laboral dignos

Las cuidadoras de personas con dependencia piden estabilidad en su jornada laboral y su sueldo, que en algunos casos está en 200 euros mensuales. Además, reclaman que se visibilice una labor que les pasa un alto coste físico y psicológico.

Cuidadoras del servicio de ayuda a domicilio de Rincón de la Victoria
Cuidadoras del servicio de ayuda a domicilio de Rincón de la Victoria
Cuidadoras de Rincón de la Victoria piden un sueldo y jornada laboral dignos

Patricia y Mariela son dos auxiliares trabajadoras del servicio de ayuda a domicilio de Rincón de la Victoria, subcontratado a la empresa Clece, que han querido contarnos cómo se desarrolla el servicio que desempeñan con los usuarios del Sistema Andaluz de Dependencia de la Junta de Andalucía y Bienestar Social del Ayuntamiento de Rincón de la Victoria, por el que cobran 6 euros/hora.

Insisten que ellas no son limpiadoras, sino cuidadoras, y entre las labores que desempeñan con los usuarios son aseo personal, hacer la compra, recoger y limpiar el entorno del dependiente y salir a pasear con ellos, entre otras funciones. “También ayudamos a los familiares a entender y conocer cómo tratar con la dependencia del usuario, porque nuestro tiempo es limitado. El resto del tiempo tiene que estar la familia”, nos explica Mariela.

Sin embargo, Patricia añade que en algunos domicilios, más que atender al usuario, se dan casos en los que los familiares se han encargado ya del usuario y quieren que hagamos tareas del hogar como limpiar la casa, planchar, limpiar los cristales, etc, “y ya empiezan los problemas. Llaman a la empresa y se quejan a ésta o a Servicios Sociales. Incluso piden que cambien a la auxiliar”. 

Reivindican la regulación de su trabajo y una mejor organización del mismo a Bienestar Social, para que todas las trabajadoras tengan una jornada que les posibilite tener una nómina digna como trabajadoras.

Anciano en silla de ruedas

Una jornada laboral sin estabilidad

En teoría la jornada laboral es de 39 horas semanales, la jornada completa, y esto en el caso de la auxiliar que la tenga, que no son todas. La jornada es teóricamente de 7 horas, que al tener que repartirse entre traslados de un domicilio a otro, acaba convirtiéndose en una jornada de más de 9 horas. Patricia tiene 7 usuarios a la semana y Mariela 5, pero cada usuario es un trabajo diferente, y la jornada diaria es también distinta, que requiere de desplazamientos entre las localidades del municipio, ya sea en transporte público o privado.  

Nos cuentan que la jornada completa no llega a 1.000 euros. La que más cobra son 980 euros, aproximadamente, siempre y cuando puedas trabajar la jornada completa. Son 93 cuidadoras para 285 usuarios, sin embargo, es una minoría la que puede trabajar las 39 horas semanales. El resto, a pesar de estar “fijas” depende del reparto de usuarios y el alta de éstos en la empresa desde el Servicio de Dependencia.   

Por eso piden que el sueldo sea fijo en función del número de cuidadoras. El 70% de la plantilla es indefinida pero eso no quiere decir que tengan trabajo porque el modelo es según el número de usuarios y horas que les asignan, cobrando 6 euros/hora (la empresa, Clece, cobra 13 euros la hora). Se da el caso de auxiliares que sólo cobran 200 euros/mes teniendo que pagar alquiler y siendo el único sueldo que entra en la casa. “Esta inseguridad laboral genera estrés y depresiones”, comentan.

Mariela y Patricia - Cuidadoras

Un trabajo que requiere fuerza física y psicológica 

El perfil del usuario es muy diferente según sea su dependencia, explican. “Nos encontramos en los domicilios muchas barreras físicas para mover y trasladar a las personas dependientes. Estamos dentro de la casa de una familia, y aquí encontramos también la resistencia de los propios familiares que se resisten”, explican. También se encuentran casos muy duros de personas mayores y dependientes que viven solas y prácticamente ellas son la única visita que reciben durante largas horas.

“Afortunadamente nos apoyamos las unas a las otras a través de un grupo de 80 cuidadoras que hemos creado”, dice Patricia. “No hablamos de los usuarios pero sí de la problemática que nos vamos encontrando. Hacemos de psicólogas entre nosotras”.

Añaden que no tienen apoyo psicológico externo, aunque la coordinadora, que en este caso coincide que es psicóloga, les apoya laboralmente, pero insisten que necesitan ese apoyo psicológico. “Muchas veces llegamos llorando a casa. Acabamos la semana reventadas, pero no del trabajo en sí, sino de la cabeza”, dicen. 

“En algunos domicilios nos encontramos mayores solos que nos dicen que se quieren morir, que mis hijos no me vienen a ver, en otro domicilio nos chillan y nos desmerecen. Y esto sufriéndolo todos los días de la semana y año tras año”, nos explican Patricia y Mariela.

“El problema aquí es la mutua, Fremap, no la empresa. Como tienen un contrato a nivel nacional, no pueden hacer nada”.

Entre los problemas físicos, las cuidadoras sufren, según nos explica, ciática, contracturas, problemas en muñecas, brazos, espalda. Dicen que la Mutua, Fremap, no hace demasiado. “Como las lesiones son sufridas en un domicilio, no reconocen estas lesiones. Dicen que esas lesiones las hemos podido traer de casa, de fregar o limpiar en casa”, se quejan. “Esto es antiguo. Esto no es de ahora, nos dice el médico”, lamentan. “Al final tenemos que pagarnos nuestro fisio de nuestro bolsillo”.

Luego está la parte laboral. “Si nos damos de baja, empieza a bajarnos mucho el sueldo. Así que al final, fisio y calmantes y antiinflamatorios para el dolor”.