14:15h. Lunes, 19 de Noviembre de 2018

UNA VEZ QUE LLEGAN LOS VISITANTES A RINCÓN, ¿QUÉ PUEDEN HACER CON EL COCHE?

A vueltas con el coche

Si hay una cosa que llama la atención en verano es la entusiasta y desmedida aficción por el transporte privado. No quedan muy lejos las imágenes del seiscintos “hasta arriba” con las maletas, los niños, cargados en dirección a los lugares de vacaciones. 

Hemos recorrido el municipio y hemos podido observar cómo los visitantes, los propios y los ajenos, se arman de paciencia y aparcan donde pueden. 

A vueltas con el coche
A vueltas con el coche

El hito lo marcó precisamente el Seat 600 que por allá por 1957 revolucionó el parque automovilístico español –junto con el despegue de la clase media, y diera lugar a aquella famosa canción de Moncho Alpuente: “Adelante hombre del 600... la carretera nacional es tuya".

Pues bien, la DGT prevé 81,5 millones de desplazamientos durante julio y agosto, casi un 4% más que el año pasado. Las previsiones para el mes de julio son de 38,3 millones y para agosto de 43,2 millones. Dichos desplazamientos aunque fragmentados en estos meses estivales se concentran espcialmente en los fines de semana.

El parque móvil del muncipio rinconero es de más de 26.000 vehículos, de los que más de 17.000 son turismos, con una antigüedad media de 8,8 años. En número de incidentes, se pasó de 1 accidente con heridos en 2012, a 12 en 2013. (Datos DGT de septiembre de 2014). El número de vehículos viene a multiplicarse en verano, y muy especialmente los fines de semana, de manera muy sensible.

Nuestro muncicipio es peculiar, tiene “visitantes” propios y ajenos. Propios que provienen de las urbanizaciones y diseminados, y ajenos que vienen de la capital malagueña, que tradicionalmente eligen nuestro municipio para pasar el día en la playa, y cuya única opción es el coche cargado cual 600 de los años 60. Las calles del municipio se llenan de coches. Especialmente la N-340 que discurre a lo largo del muncipio es un ir y venir de coches, de peatones, de motos de diversa cilindrada, y de ciclistas.

Pero, una vez que llegan a Rincón, ¿qué pueden hacer los visitantes con el coche?

Hemos recorrido el municipio de Oeste a Este en domingo y hemos podido observar cómo los visitantes, los propios y los ajenos, se arman de paciencia y aparcan donde pueden (ver álbum).

En La Cala del Moral, el arroyo de Totalán servía de improvisado aparcamiento para cientos de automóviles. También en La Cala, las bolsas de aparcamiento presentaban un lleno completo, desde la plaza de La Laguna, el llano de las Palmeras, gestionado por ADISMA (Asociación de Discapacitados de Málaga, a través de convenio con el Ayuntamiento), hasta el llano de la feria (calle Amadeo Vives).

Rincón de la Victoria no era a mediodía una excepción, tanto las bolsas de aparcamiento desde el Tajo, pasando por el barrio de pescadores –incluyendo la parcela para 30 automóviles que gestiona también ADISMA, como los aledaños de Huerta Julián presentaban el mismo aspecto: completo. Igualmente ocurría con el aparcamiento privado de la Plaza de la Constitución, con casi la totalidad de sus 540 plazas ocupadas (a pesar de sus 1,72 Euros por hora).

Ya en Torre de Benagalbón, paramos sobre el puente del arroyo Granadillas, y observamos como dicho arroyo estaba invadido de tursimos tanto a un lado como a otro de la N-340. Siguiendo por la avenida de la Torre, llegamos al llano de Lo Cea, gestionado por ADISMA, que por no variar, estaba lleno, lo mismo que toda la avenida. Continuamos hasta la zona del Mercadona, donde comprobamos que a pesar de estar el supermercado cerrado, el aparcamiento también estaba lleno. En frente, la parcela privada que está pendiente de convenio con el ayuntamiento. Nuestra siguiente parada era la estación de Torre de Benagalbón, en la zona de La Marina: desde el chiringuito La Marina hasta el mismísmo arroyo de Benagalbón, 300 metros de carril lindando con la playa donde no cabía un vehículo más, donde los últimos en llegar se "las apañaban" para aparcar en la arena o en mismo arroyo de Benagalbón.

Salimos como podemos y cruzamos a la avenida de la Axarquía. Incluso en esta zona, donde siempre hay aparcamientos a ambos lados de la avenida, esta vez no era el caso. Casi al final de nuestro camino llegamos a la parcela privada que sirvió el año pasado de bolsa de aparcamiento en Los Rubios. Esta parcela, propiedad del Grupo Pinar y pendiente de convenio para esta temporada, según nos informan, nos la encontramos siendo explotada de forma privada (el guarda, un chaval de unos veinte años, no sabe decirnos quién le ha contratado), ofreciendo con la entrada, una consumición en el restaurante Playa Dorada, propiedad del exconcejal del PP Manuel Sánchez Roldán.